
CAPITULO TRES
Los tulipanes.
-Buenos días señorita ¿en que le puedo servir?- ella me volvió a sonreír y sentí que el alma me salía del cuerpo, cuando desde la puerta del jardín se oyó a Carolina (la ama de llaves)- Señorita Del valle, el señor Iturbide la espera en la sala-,-Gracias, voy en seguida- me miro con tristeza-siento haberlo interrumpido- dando pequeños pasos se dirigió hacia la puerta y desapareció de mi vista, yo me quede como pasmado sin saber que hacer, era increíble y tan injusto, yo un pobre jardinero, me había enamorado perdidamente de un ángel.
Estaba perdido.
Ese mismo día, me dirigí a la cocina, era la hora de comer, y en todo el santo día no había parado de pensar en ella, en mi ángel, en la puerta me tope con Carolina, quien me miro como quien examina a un bicho raro- Juanito, Juanito, no mires tan alto, el sol puede dejarte ciego- seguí caminando y tome mi lugar en la mesa sin contestar, ahí estaba mi madre- Juan siéntate la comida esta lista, y cuando termines necesito que subas a hablar con el Sr. Guadalupe tiene un encargo que hacerte-sin pensar conteste-esta bien madre, no se apure en un momento subo-en ese momento Carolina se sentó a mi lado-Ay Lolita!! Viste a la Srita. Ana Rita, es un pan de Dios, habrá que remojarlo con leche para que el señor Lupe se la pueda comer-mi madre sin pensarlo soltó una pequeña sonrisita- Caro, que cosas dices, cuida tus comentarios, el señor podría oírte y entonces si, nos metemos en un problema-Caro volteó a verme- Ay por favor! que te fijas, aunque ahora que lo pienso tienes razón, una no sabe a quien podría molestar con lo que habla, ¿verdad Juan?-Ni siquiera separe la vista de mi plato para contestar, Caro era un muchacha muy linda tenia su cabello castaño lo lleva corto bien peinadito muy de la época, ojos negros y un cuerpo muy bien definido, tenia la misma edad que yo así que siempre me buscaba para platicar y contarme el ultimo chisme que la vecina le había confiado-Anda Juan apúrate el señor te esta esperando-dijo mama ignorando a Caro-en ese momento me pare y salí de la cocina para dirigirme al despacho-¡Uy que genio!-alcance oir reclamar a Caro antes de salir de la cocina-.
Subí las escaleras hasta llegar al despacho del Señor Guadalupe, no pude evitar pensar en mi ángel, y en cuanto tuve enfrente de mi a aquel hombre, sentí como el odio se apodero de mi corazón-Pasa Juan, tengo que hablar contigo-me hablaba sin mirarme, siempre soberbio, siempre menospreciando a la gente, un completo “empresario”-si señor dígame-conteste tratando de controlar mi odio hacia aquel sujeto-Como sabrás hoy vino mi prometida y me ha pedido que para nuestra boda quieres tulipanes rojos, así que desde hoy necesito que te encargues, falta menos de una semana-
-Señor estamos en inicio de invierno, no es temporada de tulipanes- replique- No me interesa Juan ya te lo dije tu hazte cargo, si es necesario comprarlos-me mordí el labio para no contestar odiaba que me tratara como un niño- Esta bien señor- Salí de ahí hecho una furia, sin saber que sin querer me había dado la oportunidad de mi vida.
Al siguiente día en cuanto llegamos a la casa Caro salio a nuestro encuentro-Lolita, Juan ¿porque tardan tanto?-¿Hay algún problema?-Contesto mi madre angustiada-Pues nada más que la srita. Ana Rita lleva media hora esperándote Juan, que disque te quiere acompañar a comprar los tulipanes-mi corazón salto de alegría, sin pensarlo mas me eche a correr a la estancia, y al llegar ahí estaba ella, me frene a solo unos pasos de ella- Buenos días Juan, espero no te moleste que te acompañe a buscar los tulipanes-No señorita, al contrario discúlpeme por la tardanza-Se levanto del sillón y se dirigió a la puerta-¿Nos vamos?-.
Salimos de la casa y nos subimos al carro de su chofer que estaba estacionado en la puerta- Llévanos a Xochimilco-indico al chofer, yo estaba como en un sueño, ni podía ni hablar así que me limite a oír lo que ella me contaba-¡Ay Juan! ¿Crees que encontremos los tulipanes?- Nn no señorita, va a ser muy difícil, estamos a mitad del invierno, si solo se esperara unos meses tal vez seria mas fácil-Me miro y en sus ojos había una infinita tristeza, pude sentir como mi corazón se hundió al verlos directamente- Si yo pudiera, no me casaba nunca, tenlo por seguro-al oír esas palabras mi corazón se detuvo por un segundo-mis padres me obligan a esta unión, a mi me gustaría mas irme a Paris o a Nueva York, lo mas lejos posible de ese hombre asqueroso ¡lo odio!, sabes yo se muy bien que no es temporada de tulipanes, por eso los exigí para la boda pero ese hombre cree que con dinero se puede conseguir lo que sea, hasta un amor, pero eso es imposible-una risa se dibujo en mi rostro, no lo pude evitar una alegría extraña me rodeaba-no te rías Juan si te lo cuento es porque no tengo a nadie mas, mi madre me ha separado de mis amigos, no hay nadie que me escuche, nada importa ya-la sonrisa se me borro de inmediato-perdóneme no fue mi intención ofenderla, cuente conmigo para lo que quiera estoy para servirla-¿de verdad Juan?-sentí un escalofrío recorriendo mi espalda-si, aquí estaré siempre para usted-contesté sin vacilar-gracias Juan, no esperaba menos de ti-en ese momento se acerco a mi y me dio un beso, y en el momento de sentir sus labios, tan carnosos, tan suaves, supe que jamás en la vida querría probar otros, en ese beso ella robo mi alma, mis sueños, me robo todo y nunca lo devolvió.
A partir de ese día, pasaba horas en el jardín, platicando conmigo, contándome de cómo era Paris, de sus amigos, de lo que era su vida, antes de que su padre tuviera problemas económicos, de las fiestas de caridad que duraban hasta el amanecer, entre champán y risas, yo la oía sin preguntar, aunque la mayoría de las veces no sabia de lo que me hablaba, me contaba de cómo el viejo Guadalupe la trataba como si fuera un tesoro, la mostraba en todos lados como un objeto, para guárdala en casa, de la intolerancia de su madre, quien le decía que no le quedaba otra más que aguantar a su marido.
A solo un día de su boda estábamos en el jardín cuando me dijo- Juan, llévame contigo, no quiero estar aquí no me quiero unir a un hombre que no amo y que no me ama- una lagrima rodó por su mejilla-no puedo-conteste, y en ese momento pude sentir como mi corazón exploto en mil pedazos no había vuelta atrás, yo no era nadie, que podría ofrecer alguien como yo, además tenia a mi hermana y a mi madre, no podía, simplemente no podía-no te preocupes Juan, pero entiende amor mío tenía que preguntar-sus ojos se llenaron de lagrimas y con paso lento pero firme abandono el jardín, dejándome solo con mi cobardía y con el alma echa pedazos,si tal solo me hubiera imaginado lo que vendria después no hubiera dudado ni un segundo y me hubiera ido con ella sin importar a donde, ni como, solo estar con ella, pero no hice nada solo me quede mirando mientras desapercía de mi vista.
Al siguiente día se casó.
Y en su boda lucieron centenares de tulipanes rojos, al ver que yo no los conseguí, el maldito viejo mando traerlos de Holanda, con un socio judío que se los vendió por un buen precio y así el día 15 de enero de 1933 Ana Rita Del Valle Hans, paso a ser Ana Rita de Iturbide.
Continuara…
