jueves, 27 de enero de 2011

México Nocturno parte II



CAPITULO DOS
México 1932

La mañana de ese día no tenia la menor idea de la gran aventura que iba a empezar, me levante temprano y a medio día me prepare para ir a ver al abuelo, para las tres de la tarde, me encontraba con un pequeño tesoro en mis manos, y con toda la ansiedad del mundo por algo que no hacia hace ya mucho tiempo, escuchar una historia de mi abuelo.
Estaba ahí como un estupido sentado en la cama de mi abuelo, esperando, sin saber como soportando la tentación de leer aquella misteriosa carta, las joyas no me apuraban, talvez lo único que llamo de mas mi atención, fue el anillo con el sello del león ¿Por qué se me hacia tan familiar?, la carta… ¿seria de Ana Rita?, aquella misteriosa mujer que tanto daño al abuelo Juan.
-Se que la quieres leer, pero primero déjame contarte algo, ¿te parece? No comas ansias, te aseguro que hoy sabrás todo y talvez no te guste- El abuelo se bajo de la cama y se dirigió a su viejo sillón tomando asiento, respiro profundamente empezó a hablar-como ya te dije todo empezó cuando tenia 22 años en el año 1932, yo nací en medio de una revolución y los tiempos eran difíciles, no tanto como los de ahora, como ya sabes mi padre fue un héroe de la revolución, lucho junto al General Villa y cuando el murió no vio otro camino mas que venir a la capital con una familia que alimentar y con la ilusión de una vida mejor, todo se quedo en un sueño, así que cuando cumplí los 18 años nos fuimos a vivir al barrio de La Merced, era un barrio pobre, pero gracias al mercadeo que llegaba a la zona siempre había trabajo, era bonito vivir ahí, aun no estaba lleno de putas, narcos como hoy en día- Yo no podía poner atención a lo el abuelo me decía, además esa historia la había oído un millón de veces sinceramente no dejaba de ver el cofre y pensar- Joel, ponme atención un momento por favor- levante la mirada- Si abuelo, perdóname, pero es que eso me lo haz contado muchas veces, ya se que viviste ahí toda tu juventud y que Papá Herminio trabajaba, mamá Dolores se dedicaba al hogar, que la Tía Lulù solo curso la primaria porque era mal visto que estudiaran mas , ya que las mujeres solo debían dedicarse al a su casa y a su familia, que casarse a los 25 años era casarse muy tarde, que papá Herminio era la máxima autoridad y nadie estaba sobre el y nadie se oponía a su palabra, todos comían después de papá, todos se levantaban de la mesa después de papá, nadie le respondía a papá, si papá decía que bailaras como chango, lo hacías, eso ya me lo contaste abuelo, un millón de veces sino es que mas- El no hizo mas que sonreír- Tienes razón Joel, te contare como conocí a Ana Rita, como ya sabes mi padre murió cuando yo tenia 21 años, ya para entonces era todo un hombre y me puse al frente de la familia, mamá trabajaba en una casa de ricos era cocinera, así que le pidió a su patrón que me diera trabajo, yo sabia de plantas y de jardines, y como era una casa muy grande me contrataron, así pues en vísperas de navidad del año 1932 entre a trabajar a la casa de la familia Iturbide Montaño, como jardinero, todo era un alboroto el señor de la casa Don Guadalupe Iturbide Montaño, estaba a punto de casarse con la Srita. Ana Rita Del Valle Hans, la hija de un acaudalado empresario textil judío- En ese momento me quede helado- Abuelo no es posible Ana Rita era una niña de la vecindad muy amiga de tía Lulú no mientas por favor- Volvió a sonreír-Como te lo dije Joel, hay muchas cosas que no sabes, la casa de la familia Iturbide estaba  la calle de Madero, a solo dos cuadras de “La Casa de los Azulejos” y tenia uno de los jardines mas variados que he visto en toda mi vida, un día estaba yo en el jardín cuando oí la voz más bella que jamás he oído-Buenos días, ¿tu eres el jardinero?- Me levante enseguida y al voltear para ver quien me llamaba, me quede hechizado, creí ver un ángel, pálida, de cuerpo menudo, una brillante y espesa cabellera negra llevada en una trenza, en un lindo vestido rosa con un moño al frente, y sus ojos parecían dos esmeraldas grandes y relucientes, simplemente hipnotizante- Mi mi mi nom nom bre es es Juan se se ño rita, en que puedo servirle-Alcance a contestar, al ver mi obvio nerviosismo, me sonrío, yo casi me desmayaba de la impresión- Buenos días Juan, me llamo Ana Rita-No podía creerlo este ángel iba a ser la esposa de aquel viejo decrepito que necesitaba un bastón para andar ¡imposible! Pensé-

Continuara…

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